Hay que ser muy valiente para abrir un hotel en Barcelona en el 2009. Y mas aun si es de gran lujo. O hay que tener mucha confianza en el proyecto y la seguridad que proporciona el relamerán de una marca, Mandarina Oriental (con masa de una veintena de supe hoteles en todo el mundo), sumada a la fuerza que otorga ubicarse en pleno paseo de Garay cima. El nuevo hotel de la cadena en Barcelona se abrir al mundo, si no surgen complicaciones, a finales del próximo noviembre. Pero en el plazo de una semana la compaña hotelera de lujo ya enterara oficialmente en el inmueble (propiedad de Roiga Capital Grupo) e iniciar las pruebas de las instalaciones y el rodaje de todo su personal. Qué puede ofrecer Mandarina Oriental, especialmente en competencia con otra decena de propuestas de su categoría, y con el eco reciente del embargo de dos de sus competidores (Florida y Mira mar)? Para empezar, el director del nuevo hotel, en el numera 36-40, ya aporta solvencia y buen arma al proyecto. Es Lis Marca, con siete años (en dos etapas) al timan del Hotel Artes, incluido el periodo de lanzamiento, y con una larga experiencia en el extranjero. Marca afirma que el Mandarina Oriental Barcelona se distinguiera por su Servicio de máxima calidades. El hotelero argumento que son muchas las cualidades objetivas que permiten la obtención de las cinco estrellas (de las instalaciones al alojamiento), pero que el servicio no se siempre alcanza la misma excelencia. Y su cadena se ha hecho celebro por importar, desde Asia, el lujo que seduce a famosos, empresarios y vips de todo el mundo. No es un lujo avasallador, ni recargado ni agresivo, sino encarado al servicio, y atento a proporcionar bienestar y placer, agrega Bel Natividad, directora de Comunicación del hotel. E insisten en que ser servicial no significa agobiar, sino deleitar al huésped dejándole espacio, con Tranquilidad y sutilidades, apunta Marca. Para desarrollar la consigna, han hecho un cuidado casting de personal, con un saldo revelador: 160 empleados para atender 98 habitaciones y a sus efímeros moradores. Entre los fichajes figura un 70% de personal local, aunque también hay algunos llegados de paí­ses lejanos, formados ya en las filas de la cadena hotelera. Hay un equipo muy bueno, entusiasta y positivo, como buscábamos, apunta su director. De hecho, los clientes objetivos de esta sede barcelonesa serán, en este orden, ingleses (que adoran la marca), estadounidenses y, por detrás, rusos y otros europeos. Su pequeño tamaño, para personalizar la atención, junto a su enclave, les lleva a pensar que, pese a la crisis, tendrían Éxito.

ABIERTO A LA CIUDAD / Como ejemplo, el Mandarina nace con una tarifa mínima de 265 euros masa iva, que garantice un nivel alto y Ser hotel de referencia local, cuenta Marca. Reuniones corporativas, altos ejecutivos y público de negocios son su target básico, aunque también abundaría el turista vacacional, agrega la responsable de Comunicación. Para seducir al huésped, el Mandarina Oriental Barcelona aportará habitaciones de 32 a 230 metros cuadrados y unos relajantes espacios interiores firmados por la interiorista Patricia Urquiola, en consonancia con la ciudad. Pero también un spa de 1.000 metros cuadrados, el restaurante general Blanc y el gastronómico Moments, una piscina panorámica (sin profundidad) en la terraza y otra para nadar, un gran patio interior de manzana a cargo de Beth Figueras y muchos espacios Abiertos a la comunidad, a la que también quieren tentar.